La temporada 2025 está siendo un reto para Willy Adames y los Gigantes de San Francisco. Desde que firmó el contrato más lucrativo en la historia de la franquicia —182 millones de dólares por siete años—, el torpedero dominicano no ha logrado rendir al nivel esperado, mientras que el equipo californiano atraviesa una preocupante caída en la División Oeste de la Liga Nacional.
La presentación de Adames, que llegó tras la estela del estallido mediático que generó la millonaria firma de Juan Soto con los Mets el pasado 12 de diciembre, fue eclipsada rápidamente. Ahora, a poco más de dos meses de temporada, la realidad deportiva es menos alentadora para el campocorto.
Con una línea ofensiva de .211/.297/.348 y un OPS de apenas .645 en los primeros 85 partidos, Adames registra sus peores números desde que debutó en las Grandes Ligas. El toletero suma 10 jonrones y 37 carreras impulsadas, pero su producción ofensiva está 14 puntos por debajo del promedio de la liga (OPS+ de 86). En términos de valor para el equipo, su WAR según Baseball-Reference es solo 0.4, lo que indica un rendimiento por debajo del esperado incluso para un jugador de nivel AAA. En el ranking de WAR de FanGraphs, ocupa el puesto 104 entre jugadores de posición.
Este bajo rendimiento pone en duda que Adames pueda superar los 30 cuadrangulares que logró en 2023 y 2024 con los Cerveceros de Milwaukee, una cifra que había elevado considerablemente su cotización en el mercado.
Pero el problema no es solo ofensivo. Su defensa también preocupa a los Gigantes. Con 12 errores, lidera a los campocortos en esta categoría en la Liga Nacional, y las estadísticas avanzadas reflejan su caída. Ha costado seis carreras al equipo con su defensa (-6), un declive notable en comparación con los años anteriores, cuando salvó carreras en positivo (nueve en 2022 y ocho en 2023).
En medio de este mal momento individual, la situación colectiva tampoco mejora. Los Gigantes han perdido 12 de sus últimos 16 juegos desde que estaban empatados en la cima del Oeste con los Dodgers el 13 de junio. La ofensiva de San Francisco se ha situado cerca de los últimos puestos en la liga en carreras, jonrones, carreras impulsadas y promedio de bateo en este tramo, mientras que su pitcheo se mantiene en un nivel promedio.
Buster Posey, presidente de operaciones de béisbol del club y responsable de la confección de la plantilla, ha asumido la responsabilidad para proteger a sus jugadores. «Si alguien merece la culpa desde arriba, debería ser yo. No debería ser nuestro mánager ni el cuerpo técnico. Soy yo quien establece la plantilla», declaró Posey esta semana.
El panorama no es mejor para otros jugadores dominicanos en la MLB, que también han vivido altibajos en esta primera mitad de temporada. Jeimer Candelario fue colocado en asignación por los Rojos, Leody Taveras pasó por Rangers y Marineros y terminó fuera, mientras Jhonkensy Noel fue enviado a las menores por los Guardianes. Bryan de la Cruz, tras ganarse un puesto con los Bravos, fue bajado a AAA y luego reclamado por los Yankees. Además, la salud ha afectado a peloteros como Jorge Mateo, Víctor Robles, Miguel Andújar, José Sirí y Mark Vientos.
Mientras Willy Adames y los Gigantes intentan dejar atrás este mal inicio, la temporada aún tiene mucha tela por cortar. Pero por ahora, las alarmas en San Francisco están encendidas y la presión sobre Adames y su nuevo rol como líder del equipo no deja de aumentar.