



LA ROMANA. La familia de los Toros del Este, encabezada por su Junta Directiva, el gerente general Jesús Mejía, el cuerpo técnico, jugadores y personal administrativo, expresó su más profundo agradecimiento al lanzador Raúl Valdés por su histórica contribución a la organización durante 18 inolvidables temporadas.
Valdés, de 47 años, fue dejado en libertad este lunes, en el marco de su temporada 21 en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM). Su salida marca el final de una era en la que el veterano zurdo dejó una huella imborrable tanto en los Toros como en la liga.
“No hay palabras suficientes para describir lo que significa Raúl Valdés para la organización”, expresó Jesús Mejía, gerente general del equipo. “Sale como los grandes: por la puerta grande. Agradecemos su entrega, pasión, disciplina y dedicación a los Toros durante todos estos años. Sin dudas, es el mejor lanzador en la historia del equipo, y estoy seguro de que en el futuro su número será retirado. Le deseamos lo mejor en esta nueva etapa”.
Valdés deja un legado monumental en la historia de los Toros del Este. Es el líder absoluto en varias categorías históricas de la franquicia:
- Aperturas: 144
- Victorias: 52
- Entradas lanzadas: 796.2
- Ponches: 607
- Efectividad: 3.07
Estos récords establecen un estándar que será difícil de superar y consolidan su estatus como uno de los pilares del club romanense.
Además, a nivel de LIDOM, Valdés acumula cifras impresionantes:
- Victorias de por vida: 56 (empatado con Pedro Borbón en el quinto lugar histórico).
- Ponches: 658 (a solo 11 de igualar a Federico Olivo, segundo lugar histórico con 669).
- Efectividad: 3.19 en 21 temporadas, con cinco juegos completos y dos blanqueadas.
En su carrera, también vistió los uniformes de los Gigantes del Cibao y Leones del Escogido, pero siempre será recordado como un ícono de los Toros.
La salida de Raúl Valdés no solo marca el final de una trayectoria brillante con los Toros del Este, sino que también celebra una carrera que ha sido sinónimo de excelencia, consistencia y amor por el béisbol dominicano. Su legado vivirá por generaciones y su impacto trasciende las estadísticas, siendo un modelo a seguir para futuras generaciones de jugadores.