Después de la derrota de los Mets ante los Dodgers, Francisco Lindor lideró una reunión exclusiva para jugadores, donde discutieron los problemas que enfrentaban, incluyendo su récord por debajo de .500 y su dificultad para ganar juegos. Esta reunión llevó a acciones, especialmente después del incidente protagonizado por el relevista puertorriqueño Jorge López, quien, tras ser expulsado, lanzó su guante a las gradas. El manager Carlos Mendoza y el presidente de operaciones David Stearns hablaron con López, quien luego fue designado para asignación. López expresó su falta de arrepentimiento y, durante una entrevista, pareció referirse a los Mets como el peor equipo de la MLB. Después, explicó que sus comentarios eran una combinación de autocrítica y frustración hacia la situación del equipo.