Kevin Alcantara

Kevin Alcántara cambió las pistas por los jonrones.

El jardinero de los Tigres del Licey, que soñaba con seguir los pasos de Usain Bolt, busca consolidarse en la LIDOM y las Grandes Ligas.

El pasado martes conectó dos cuadrangulares por el jardín central frente a los Gigantes del Cibao.

SANTO DOMINGO.– Antes de soñar con conectar jonrones en las Grandes Ligas, Kevin Alcántara imaginaba una carrera entre pistas de atletismo, inspirado en la velocidad del legendario Usain Bolt. Hoy, el jardinero de los Tigres del Licey busca abrirse paso en el béisbol profesional con una combinación de poder, velocidad y capacidad defensiva.

El pasado martes, el dominicano volvió a demostrar su fuerza con el bate al conectar dos cuadrangulares por el jardín central frente a los Gigantes del Cibao, una actuación que puso de relieve las herramientas que lo convierten en uno de los jóvenes talentos con mayor proyección de los Tigres.

Conocido como el Jaguar, Alcántara mide seis pies y seis pulgadas y tiene una historia deportiva que comenzó lejos de los estadios de béisbol. A los 10 años practicaba los 100 metros planos en las instalaciones de la Fuerza Aérea Dominicana y soñaba con representar a su país en unos Juegos Olímpicos.

Sin embargo, su padre vio en su estatura condiciones para el béisbol y lo encaminó hacia ese deporte. Lo que inicialmente era una actividad complementaria terminó marcando su futuro profesional.

«Desde pequeño estaba enamorado del atletismo, ese era mi deporte, pero mi papá, desde que vio mi estatura, me llevó al béisbol», recordó Alcántara durante una conversación exclusiva con Listín Diario.

El jardinero atribuye a aquellos años de entrenamiento parte de la velocidad y la explosividad que hoy exhibe en el terreno, cualidades que complementan su fuerza ofensiva.

La apuesta por el béisbol no impidió que Alcántara pensara en otras alternativas para su futuro. Mientras se preparaba para dar el salto al profesionalismo, también realizó cursos técnicos y talleres de oratoria, convencido de que debía contar con otras herramientas si su carrera deportiva no avanzaba como esperaba.

En 2018 firmó con los Yanquis de Nueva York, organización con la que inició su recorrido profesional. Aun con el talento necesario para perseguir el sueño de las Grandes Ligas, mantenía presente la responsabilidad de construir un futuro que le permitiera ayudar a su familia.

Incluso llegó a contemplar la posibilidad de convertirse en asesor de bienes raíces, una alternativa que reflejaba su interés por prepararse más allá del terreno de juego.

«Yo estaba preparado para lo que sea por si el béisbol no era el camino», explicó el dominicano.

En julio de 2021, los Yanquis enviaron a Alcántara y al lanzador Alexander Vizcaíno a los Cachorros de Chicago en una transacción por el inicialista Anthony Rizzo.

La organización de Chicago apostó por el potencial de un jugador capaz de combinar poder al bate, velocidad en las bases y versatilidad defensiva, atributos que lo mantuvieron como una pieza de interés durante su desarrollo en las Ligas Menores.

En su primera temporada completa con los Myrtle Beach Pelicans, entonces en Clase A, bateó para promedio de .273, conectó 15 cuadrangulares, remolcó 85 carreras y se robó 14 bases. Su producción ofensiva y sus condiciones físicas respaldaron su progresión dentro del sistema de los Cachorros, que posteriormente lo incluyeron en su roster de 40 jugadores.

Alcántara continuó avanzando en las categorías superiores. En Clase A Fuerte registró promedio de .286, 12 jonrones y 66 carreras impulsadas, antes de pasar por Doble A con Tennessee y Triple A con Iowa, cada vez más cerca de la oportunidad que perseguía desde niño.

Su debut en las Grandes Ligas llegó el 25 de septiembre de 2024, cuando Chicago lo convocó y le permitió jugar esa misma noche. En aquella primera experiencia consiguió su primer imparable en el máximo nivel, aunque su participación inicial se limitó a 10 turnos al bate.

El camino también le presentó dificultades. Al concluir la temporada de 2025, el jardinero tuvo que someterse a una cirugía por una hernia deportiva, un contratiempo en su proceso de consolidación.

No obstante, el dominicano volvió a encontrar motivos para celebrar. El 3 de agosto de 2026 conectó su primer cuadrangular en las Grandes Ligas frente a Justin Wrobleski, de los Dodgers de Los Ángeles, un batazo que representó un paso importante en su trayectoria.

A sus 24 años, Alcántara trabaja para convertir sus condiciones físicas y su capacidad ofensiva en una presencia estable en las Grandes Ligas, mientras aprovecha la temporada de béisbol invernal para seguir desarrollándose y ganar protagonismo con el Licey.

Su combinación de estatura, fuerza y velocidad le ofrece recursos para impactar el juego de distintas maneras. Los dos jonrones conectados ante los Gigantes son una muestra de ese potencial, aunque el reto será sostener la producción y traducir sus herramientas en regularidad.

El Jaguar cambió las pistas de atletismo por los jardines de béisbol, pero conserva la velocidad que cultivó durante su infancia. Ahora, con el Licey como escenario y las Grandes Ligas como horizonte, busca que su nombre deje de estar asociado únicamente con la promesa y comience a consolidarse entre los protagonistas del béisbol dominicano.

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