Karl Anthony Towns

La NBA levanta el telón con los Knicks como equipo a vencer.

La temporada 2026-27 comienza este martes con tres partidos y una larga lista de candidatos decididos a destronar a Nueva York.

La espera terminó. La NBA pone en marcha este martes su temporada número 81 con tres partidos y una misión compartida por buena parte de sus principales figuras: destronar a los Knicks de Nueva York, actuales campeones de la liga.

La jornada inaugural tendrá como plato fuerte la visita de LeBron James y los Philadelphia 76ers al Madison Square Garden, donde los Knicks recibirán sus anillos de campeonato y celebrarán el título conquistado la temporada pasada antes de comenzar la defensa de la corona.

James, quien se mudó a Filadelfia, es una de las grandes figuras que cambiaron de equipo durante el receso. Giannis Antetokounmpo pasó a Miami, Kawhi Leonard regresó a Toronto y cerca de una docena de All-Stars también estrenarán uniforme esta temporada.

Todos tienen el mismo objetivo: acabar con el reinado de Nueva York.

Nueva York se convirtió la pasada temporada en el octavo campeón diferente de la NBA en ocho años, una racha inédita en la historia de la liga. Ahora intentará hacer algo que ningún equipo ha conseguido en casi una década: conquistar dos campeonatos consecutivos.

Los Knicks no parten como principales favoritos. Ese reconocimiento corresponde a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama y al Oklahoma City Thunder de Shai Gilgeous-Alexander, pero Jalen Brunson, MVP de las Finales, sabe que los pronósticos tienen poco valor cuando comienza la competencia.

“Solo hay posibles distracciones cuando lees y crees lo que la gente está diciendo”, afirmó Brunson, quien considera que la clave para repetir será conservar la conexión que llevó al equipo hasta el campeonato.

Nueva York mantuvo prácticamente intacta su plantilla, al igual que Detroit y Cleveland, mientras otros aspirantes del Este se reforzaron considerablemente.

Boston incorporó a Paul George para cubrir la salida de Jaylen Brown, quien ahora acompañará a James en Filadelfia. Toronto recuperó a Leonard y Miami sumó a Antetokounmpo, movimientos que modificaron por completo el panorama de la conferencia.

Indiana, por su parte, volverá a contar con Tyrese Haliburton después de que el base se perdiera buena parte del camino tras la derrota en el séptimo partido de las Finales de 2025.

“Para mí, el año es exitoso si ganas un campeonato. Si no, no lo es”, resumió Haliburton, dejando claro que en Indiana no existen objetivos intermedios.

La Conferencia Oeste tampoco se queda atrás. Wembanyama y Gilgeous-Alexander encabezan dos de los proyectos más ambiciosos de la liga, mientras Nikola Jokic buscará llevar nuevamente a Denver a la pelea por el campeonato.

Golden State seguirá dependiendo de Stephen Curry; los Lakers tendrán a Luka Doncic como figura principal; Houston incorporó a Kevin Durant y Portland contará nuevamente con Damian Lillard.

Minnesota también elevó sus expectativas al reunir a LaMelo Ball y Anthony Edwards en una combinación de bases que promete convertirse en una de las más atractivas de la temporada.

“Literalmente es una nueva historia. Todos estamos emocionados aquí. Va a ser divertido”, dijo Ball.

San Antonio llega especialmente motivado después de haber eliminado al Thunder en un séptimo partido la temporada pasada, resultado que frustró las aspiraciones de Oklahoma City de convertirse en el primer campeón consecutivo desde los Warriors de 2017 y 2018.

Sin embargo, el golpe no cambió el enfoque del Thunder. El entrenador Mark Daigneault entiende que para volver a competir por el título su equipo tendrá que estar preparado para enfrentarse a un Oeste cada vez más exigente.

Con campeones que buscan repetir, superestrellas estrenando camiseta y varios equipos convencidos de tener argumentos para llegar hasta el final, la nueva temporada de la NBA se presenta como una de las más abiertas de los últimos años.

Los Knicks tendrán desde este martes la oportunidad de demostrar que su campeonato no fue una sorpresa pasajera. Frente a ellos estará una liga renovada, profunda y repleta de candidatos dispuestos a impedir que Nueva York vuelva a celebrar en junio.

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