Munetaka Murakami y el catcher Kyle Teel

Medias Blancas se apagan con el bate y quedan fuera de la postemporada.

Chicago apenas conectó tres hits y sufrió 21 ponches en la derrota 2-0 ante Cleveland, que remontó la serie divisional tras perder los dos primeros partidos.

Los Medias Blancas de Chicago se quedaron sin respuestas ofensivas en el momento decisivo y se despidieron de la postemporada con una derrota 2-0 ante los Guardianes de Cleveland, que sellaron su clasificación a la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra Tampa Bay.

Después de ganar los dos primeros encuentros como visitantes, Chicago perdió los tres siguientes y vio cómo una serie que parecía tener bajo control terminaba escapándose de sus manos. En el partido decisivo del sábado, la ofensiva apenas produjo tres imparables y acumuló 21 ponches, una cifra récord para un encuentro de nueve entradas o menos en las Grandes Ligas, tanto en temporada regular como en playoffs, según Elias Sports Bureau.

El dominicano José Ramírez marcó la diferencia con un jonrón de dos carreras ante Sean Burke en la cuarta entrada. El batazo llegó con una knuckle-curve que apenas se encontraba a 0,74 pies del suelo, convirtiéndose en el cuadrangular conectado a menor altura en un juego de postemporada desde que MLB Statcast comenzó a registrar esos datos en 2008.

Burke reconoció que el lanzamiento resultó decisivo y lamentó no haber podido contener a uno de los bateadores más peligrosos de Cleveland. El receptor de Chicago, Kyle Teel, también admitió que Ramírez aprovechó una pelota que parecía destinada a terminar en el suelo.

El desplome de los Medias Blancas quedó reflejado en sus números. Munetaka Murakami y Andrew Benintendi se poncharon cuatro veces cada uno, mientras que Teel y Chase Meidroth sumaron tres ponches por cabeza.

Chicago también dejó escapar oportunidades importantes. En la sexta entrada llenó las bases, pero Erik Sabrowski relevó a Williams y ponchó a Murakami para apagar la amenaza. La falta de producción con corredores en posición de anotar terminó siendo uno de los principales obstáculos del equipo durante el cierre de la serie.

Los bateadores de Chicago acumularon 75 ponches en la serie divisional, la mayor cantidad registrada en esa ronda, y batearon para apenas .194 con corredores en posición de anotar. En los dos últimos partidos, además, dejaron escapar sus oportunidades al conectar apenas un hit en 18 turnos en esas situaciones.

La diferencia entre los primeros encuentros y el desenlace fue evidente. Chicago superó a Cleveland por 7-3 en carreras durante los dos partidos iniciales, pero los Guardianes respondieron en los tres siguientes con una ventaja de 20-8 en anotaciones y de 27-17 en imparables.

La eliminación llega después de una temporada que ya representaba un logro para los Medias Blancas. El equipo alcanzó los playoffs tras tres campañas consecutivas con al menos 100 derrotas y barrió a Houston en la serie de comodines para conseguir su primera victoria en una serie de postemporada desde que conquistó la Serie Mundial de 2005.

Sin embargo, el impulso inicial no fue suficiente para sostener la ventaja frente a Cleveland. La incapacidad de producir carreras en los momentos de mayor presión terminó pesando más que el buen comienzo de la serie.

Meidroth resumió el sentimiento del vestuario al destacar la unión del grupo y el deseo de seguir compitiendo por sus compañeros y por la afición de Chicago. Murakami, por su parte, reconoció que la derrota deja lecciones importantes para el equipo.

Los Medias Blancas se marchan con la frustración de haber estado a dos victorias de avanzar, pero sin encontrar los batazos necesarios para cerrar la serie. Cleveland, en cambio, aprovechó el derrumbe ofensivo de su rival, completó la remontada y ahora buscará un puesto en la Serie Mundial frente a Tampa Bay.

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