Fernando Tatis Jr.

Tatis y los Padres llegan encendidos al duelo con Milwaukee.

San Diego cerró la temporada con 17 victorias en sus últimos 20 partidos y ahora enfrenta a unos Cerveceros que ganaron 103 juegos, en una Serie Divisional que pondrá a prueba el gran momento de los Padres.

SAN DIEGO.— Los Padres llegan a la Serie Divisional de la Liga Nacional jugando su mejor béisbol del año y con Fernando Tatis Jr. convertido nuevamente en una de las principales amenazas ofensivas del equipo.

San Diego cerró la temporada regular con 17 victorias en sus últimos 20 partidos y luego despachó en dos encuentros a los Cachorros de Chicago para avanzar a la siguiente ronda. Ahora tendrá enfrente a los Cerveceros de Milwaukee, que terminaron con récord de 103-59, el mejor de las Grandes Ligas.

El primer partido de la serie está programado para este sábado en Milwaukee, en un enfrentamiento entre dos equipos que todavía buscan conquistar por primera vez una Serie Mundial.

Sobre el papel, los números favorecen a unos Cerveceros que dominaron la temporada regular. Pero San Diego llega con una dinámica diferente a la que mostró durante buena parte de la campaña, especialmente en el terreno ofensivo.

Y en esa transformación, Tatis Jr. ha vuelto a ocupar un papel protagonista.

Hoy resulta difícil relacionar al Tatis que llega a octubre con el jugador que durante las primeras semanas de la temporada generó interrogantes.

El dominicano tuvo un comienzo complicado y no conectó su primer cuadrangular hasta el 30 de mayo, cuando castigó a los Nacionales de Washington con un batazo de 451 pies, según Statcast. Habían pasado 207 turnos oficiales sin que sacara la pelota del parque.

El problema, además, no era exclusivamente suyo. Al llegar al receso del Juego de Estrellas, San Diego era último en las Grandes Ligas en promedio de bateo (.226) y porcentaje de embasarse (.302), mientras ocupaba el puesto 29 en slugging (.370). Los Padres habían anotado apenas 379 carreras, para una media de 3.94 por partido.

Pero la historia comenzó a cambiar después del descanso.

La ofensiva de San Diego elevó su producción hasta promediar 5.2 carreras por encuentro. En ese tramo, los Padres lideraron las Grandes Ligas en promedio de bateo (.270) y terminaron segundos en OPS (.781).

Jackson Merrill, Austin Hays, Ty France y otros integrantes del equipo contribuyeron a la recuperación. Sin embargo, cuando Tatis comenzó a producir con regularidad, la ofensiva adquirió otra dimensión.

Antes de encontrar nuevamente su poder, Tatis ya había comenzado a dar señales de recuperación.

Hasta el 16 de mayo bateaba para .233/.310/.276. Después, en un tramo de 42 turnos, conectó 17 imparables para un promedio de .405 y alcanzó un porcentaje de embasarse de .479.

La diferencia era que casi todo terminaba en sencillo. En esos 42 turnos apenas había conseguido un extrabase, un doble.

Entonces llegó el cuadrangular contra Washington.

No solucionó todos sus problemas de un día para otro, pero sí marcó un punto de inflexión. A partir de ahí, el dominicano comenzó a combinar sus contactos con mayor poder y a aprovechar mejor su capacidad para elevar la pelota.

Desde ese momento, el Tatis que los Padres esperaban comenzó a aparecer con mucha más frecuencia.

Desde aquel primer jonrón hasta el final de la temporada, Tatis conectó 25 cuadrangulares en 104 partidos, un ritmo equivalente a 39 jonrones durante una campaña de 162 encuentros.

Si se toma como referencia el 17 de mayo, cuando inició su recuperación sostenida, sus números adquieren todavía mayor dimensión.

En sus últimos 115 partidos de temporada regular bateó para .309/.376/.538, con 27 dobles, dos triples, 25 jonrones, 68 carreras impulsadas, 81 anotadas y 28 bases robadas.

Después del Juego de Estrellas también se ubicó entre los líderes de las Grandes Ligas en varias categorías ofensivas, una muestra del nivel que alcanzó en la segunda mitad.

El cambio no fue únicamente estadístico. Tatis recuperó confianza, se mostró más cómodo en el plato y volvió a jugar con la libertad que caracteriza su mejor versión.

Eso es precisamente lo que San Diego necesita en octubre.

Los Padres ya superaron a Chicago y dieron el primer golpe en esta postemporada. El desafío que tienen por delante, sin embargo, será mucho más exigente.

Milwaukee ganó 103 partidos y terminó con el mejor récord de las Grandes Ligas. San Diego, en cambio, llega respaldado por un cierre espectacular y por una ofensiva que pasó de ser uno de sus principales problemas a convertirse en una de sus mayores fortalezas.

La serie, por tanto, pondrá frente a frente a un equipo que dominó durante seis meses y a otro que llega impulsado por su mejor momento.

Para los Padres, mantener ese ritmo será fundamental. Y en medio de esa misión, Fernando Tatis Jr. vuelve a ser una pieza central.

Después de un inicio marcado por las dudas, el dominicano recuperó el poder, elevó su producción y cerró la campaña convertido nuevamente en uno de los jugadores capaces de cambiar un partido con un solo swing.

Ahora comienza otra historia.

Contra Milwaukee, cada turno tendrá un peso distinto y cada error puede resultar costoso. Los Padres llegan encendidos, pero la Serie Divisional exigirá algo más que buen momento: necesitarán que su ofensiva mantenga la intensidad y que Tatis vuelva a ser ese jugador capaz de inclinar un juego en cuestión de segundos.

El escenario está listo. Milwaukee espera y San Diego llega con el bate encendido.

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