
Cleveland y Chicago vuelven a medirse en octubre, esta vez por un boleto a la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Los White Sox llegan con el impulso de barrer a Houston, mientras los Guardianes afrontan su tercera postemporada consecutiva ante un rival de división.
CLEVELAND.— La rivalidad de la División Central de la Liga Americana vuelve a escena en octubre. Los Cleveland Guardians recibirán este sábado a los Chicago White Sox en el Juego 1 de la Serie Divisional, en un enfrentamiento entre dos equipos que se conocen de memoria y que llegan a la postemporada con argumentos muy diferentes.
Cleveland acaba de conquistar su tercer título divisional consecutivo y el decimocuarto desde 1995, mientras Chicago aterriza en esta serie con el impulso de haber barrido a los Houston Astros en la Serie de Comodines.
Los dos equipos se enfrentaron por última vez hace apenas dos semanas, cuando los Guardianes ganaron dos de tres partidos y tomaron el control de la División Central. Sin embargo, Chicago terminó dominando la serie particular de la temporada por 7-6, después de que Cleveland se impusiera 11-2 en los enfrentamientos entre ambos durante 2025.
Será, además, el tercer año consecutivo en que Cleveland comienza su recorrido de postemporada frente a un rival divisional. Los Guardianes enfrentaron a Detroit en la Serie Divisional de 2024 y nuevamente en la Serie de Comodines de la pasada campaña.
La cercanía entre ambos conjuntos hace que el factor sorpresa sea prácticamente inexistente. Cleveland conoce las fortalezas de Chicago y los White Sox también tienen suficiente información sobre sus rivales. La diferencia estará en la ejecución cuando cada turno y cada lanzamiento tengan mayor peso.
El Juego 1 tendrá como protagonistas a dos lanzadores que harán su primera aparición como abridores en una Serie Divisional: Hagen Smith, por Chicago, y Parker Messick, por Cleveland.
Smith terminó la temporada regular con marca de 3-3 y efectividad de 1.29. En la Serie de Comodines frente a Houston lanzó tres entradas sin permitir carreras en la victoria de los White Sox por 6-3.
El zurdo se enfrentó tres veces a Cleveland durante la campaña y registró récord de 1-1 con efectividad de 3.18. En uno de esos encuentros, el 16 de septiembre, permitió la carrera que dio ventaja a los Guardianes en un partido que terminó 6-3 y que ayudó a Cleveland a colocarse en la cima divisional.
Messick, por su parte, llega con números más sólidos en volumen: marca de 12-9 y efectividad de 2.56. Contra Chicago tuvo récord de 2-1 y promedio de carreras limpias de 2.81, además de ganar sus dos últimas aperturas frente a los White Sox.
Chicago ha decidido comenzar la serie utilizando un esquema de relevistas detrás de Smith, una estrategia que busca aprovechar la profundidad de su bullpen mientras administra las cargas de sus lanzadores.
Los White Sox mostraron en la Serie de Comodines que su juventud no necesariamente significa falta de experiencia competitiva. Nueve jugadores debutaron en postemporada durante la serie contra Houston.
Entre ellos sobresalieron el segunda base Chase Meidroth y el receptor Kyle Teel. Meidroth bateó de 4-7, con un jonrón y cuatro carreras impulsadas, mientras Teel terminó de 3-10 y superó sus cinco desafíos del sistema de revisión automática de bolas y strikes detrás del plato.
El crecimiento de Chicago también ha sido evidente en comparación con sus temporadas recientes. Después de tres campañas consecutivas con al menos 100 derrotas, los White Sox no solo regresaron a octubre, sino que consiguieron avanzar de la primera ronda por primera vez en 21 años.
El dirigente de Cleveland, Stephen Vogt, había advertido desde la pasada temporada que el proceso de reconstrucción de Chicago comenzaba a mostrar señales de progreso.
Cleveland, entretanto, ha encontrado una marcha ofensiva diferente en la segunda mitad de la temporada.
Desde la fecha límite de cambios del 3 de agosto, los Guardianes batean para .255, segundo mejor promedio de la Liga Americana en ese período. Antes de las incorporaciones de Jo Adell y Nathaniel Lowe, el equipo ocupaba el puesto 14 de la liga con promedio de .231.
Adell ha producido 32 carreras impulsadas desde su llegada, la mayor cantidad del equipo en ese tramo, mientras Lowe ha remolcado 27, incluidos ocho elevados de sacrificio, la cifra más alta de las Grandes Ligas.
Steven Kwan también llega en gran momento. Su promedio de .353 desde el receso del Juego de Estrellas fue el mejor de todo el béisbol.
La juventud será otro elemento importante para Cleveland. El conjunto utilizó 145 alineaciones diferentes durante la temporada y podría presentar hasta siete jugadores que harán su debut en postemporada, dependiendo de la conformación definitiva de la plantilla.
Si los Guardianes se apoyan en el contacto y la producción colectiva, Chicago cuenta con una carta que puede cambiar un partido en un solo swing: el poder.
Cleveland fue el único equipo de las Grandes Ligas que terminó la temporada sin un jugador con al menos 20 jonrones. Los White Sox, en cambio, tuvieron tres bateadores con 30 o más cuadrangulares.
El japonés Munetaka Murakami encabezó al equipo con 35 jonrones, seguido por Miguel Vargas con 33 y Colson Montgomery con 31.
Vargas fue particularmente productivo contra Cleveland, al batear de 14-46, con tres cuadrangulares y 10 carreras impulsadas. Montgomery también conectó tres jonrones frente a los Guardianes, aunque con promedio de 9-47, mientras Murakami bateó de 3-19 con dos vuelacercas.
Ese contraste resume buena parte de lo que estará en juego en la serie: Cleveland buscará fabricar carreras con contacto, profundidad y ejecución, mientras Chicago intentará convertir sus oportunidades en batazos de largo alcance.
Después de una temporada marcada por la rivalidad divisional, ambos equipos vuelven a encontrarse cuando cada detalle cuenta. Ahora no hay margen para remontadas en la tabla ni para esperar al siguiente enfrentamiento: el que consiga tres victorias continuará su camino hacia el campeonato de la Liga Americana y el otro verá terminar su temporada.