Liderados por Mikaël Silvestre, varios exjugadores cuestionan el rumbo de la FIFA y reclaman una mayor participación de futbolistas y aficionados en las decisiones del organismo.
La FIFA atraviesa un momento de creciente tensión. Mientras aumentan las críticas contra su actual liderazgo, un grupo de reconocidos exfutbolistas internacionales decidió romper el silencio y reclamar cambios en la forma en que se dirige el fútbol mundial.
Encabezados por el exdefensa francés Mikaël Silvestre, junto a sus compatriotas Emmanuel Petit y Olivier Dacourt, los antiguos jugadores publicaron un comunicado en el que consideran que el organismo necesita una transformación profunda.
“El cambio es necesario”, señalaron los exfutbolistas, al advertir que el poder ha dificultado que el actual liderazgo pueda diferenciar sus propios intereses de aquello que realmente beneficia al fútbol.
Aunque el comunicado no menciona directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el mensaje llega en medio de una fuerte controversia alrededor de su gestión y de un proyecto que buscaba abrir algunas competiciones de la FIFA a la inversión privada y extranjera.
Silvestre, quien actualmente lidera dentro de la FIFA un panel de exjugadores dedicado a combatir el racismo, impulsó el documento en tres idiomas con la intención de que tenga una amplia difusión internacional.
La futbolista inglesa Lucy Bronze, bicampeona de Europa con Inglaterra, fue una de las primeras figuras en compartir el mensaje.
Los exjugadores consideran que el fútbol se ha ido alejando de algunos de los valores que lo hicieron especial y cuestionan que decisiones importantes se hayan tomado sin escuchar suficientemente a quienes están directamente vinculados con el deporte.
“Los acontecimientos recientes han hecho imposible seguir guardando silencio. Ya basta”, expresaron.
Su reclamo coincide con el de distintas asociaciones de aficionados que recientemente también exigieron una reforma profunda de la FIFA y una mayor participación de los seguidores en la administración del fútbol.
Aunque no lo mencionan de manera explícita, el comunicado aparece después de que el proyecto promovido por Infantino para permitir una mayor participación de inversores extranjeros en competiciones de la FIFA generara una fuerte oposición.
La iniciativa terminó siendo abandonada durante este verano después de recibir presión de importantes confederaciones, entre ellas la UEFA, la Concacaf y la AFC.
Para los exfutbolistas, el problema va más allá de una decisión concreta. Su principal preocupación es que jugadores y aficionados tengan una participación real en el futuro del deporte.
Por eso, hicieron un llamado a todos los sectores del fútbol para que se involucren en la construcción de un nuevo modelo de gestión.
A pesar de las críticas y de las voces que han pedido su salida, Infantino mantiene su intención de buscar un nuevo mandato al frente de la FIFA.
Las próximas elecciones están previstas para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, y el dirigente italo-suizo se mantiene decidido a presentarse.
Sin embargo, el escenario parece haber cambiado. Si hace apenas dos meses contaba con el respaldo de más de 200 federaciones, en las últimas semanas varias asociaciones nacionales han comenzado a distanciarse de su liderazgo.
La Federación de Gibraltar fue la última en sumarse a ese grupo, después de Inglaterra, Irlanda, Gales, Israel, Suecia y Nueva Zelanda.
El mensaje de Silvestre, Petit y Dacourt refleja una preocupación que empieza a ganar fuerza dentro del mundo del fútbol: quién debe tener voz en las decisiones que determinan el futuro de este deporte.
Su petición es clara: jugadores y aficionados no quieren limitarse a observar desde fuera. Quieren participar, ser escuchados y tener una influencia directa en la manera en que se administra el fútbol mundial.
Con las elecciones de la FIFA cada vez más cerca, la presión sobre Infantino podría aumentar. Y esta vez, las voces críticas no vienen únicamente de dirigentes o federaciones: también llegan desde antiguos protagonistas del terreno de juego.
El fútbol mundial parece entrar así en una nueva etapa de debate. Y la pregunta que queda sobre la mesa es tan sencilla como trascendente: ¿está la FIFA preparada para escuchar a quienes hacen posible este deporte?