En las Grandes Ligas, donde una temporada puede mantener a jugadores y familias juntos durante meses, es común que los compañeros de equipo terminen construyendo amistades que van mucho más allá del terreno. Pero hubo una historia que llevó ese vínculo a un lugar tan inesperado como difícil de creer.
A mediados de la década de 1970, dos lanzadores de los Yankees de Nueva York, Fritz Peterson y Mike Kekich, protagonizaron uno de los episodios más insólitos en la historia del béisbol estadounidense: intercambiaron parejas y comenzaron nuevas relaciones con las esposas del otro.
La historia, sin embargo, no comenzó con un escándalo, sino con una amistad entre dos familias.
Peterson y Kekich eran amigos desde 1969 y sus familias, que vivían en Nueva Jersey, compartían con frecuencia. Salían juntos, asistían a reuniones y habían construido una relación de confianza que parecía completamente normal entre compañeros de equipo.
Todo cambió la noche del 15 de julio de 1972.
Los cuatro asistieron a una fiesta organizada por el periodista del New York Post Maury Allen. Según recordó Peterson años después, aquella noche no existía ningún plan para cambiar de pareja. Simplemente ocurrió.
Al terminar la fiesta, Peterson recordó que los dos matrimonios habían llegado en vehículos diferentes y propuso algo que, en principio, parecía una simple ocurrencia: que él se marchara con Susanne Kekich, mientras Marilyn Peterson se iba con Mike Kekich.
La idea terminó convirtiéndose en algo mucho más grande.
Después de aquella primera experiencia, los cuatro comenzaron a pasar más tiempo juntos de una manera diferente. Lo que inicialmente había sido una situación espontánea terminó dando paso a sentimientos que ninguno de ellos esperaba.
“Fue muy divertido poder hablar con alguien. Todos pensábamos lo mismo”, recordó Peterson en una entrevista con el Palm Beach Post en 2013.
Según su relato, con el paso del tiempo Mike Kekich se enamoró de Marilyn Peterson, mientras que él desarrolló sentimientos por Susanne Kekich.
La relación dejó de ser una anécdota y se convirtió en una nueva realidad para ambas familias. Incluso los hijos estuvieron involucrados en las decisiones que tomaron los adultos. Las parejas acordaron que los niños permanecieran con sus respectivas madres mientras comenzaban sus nuevas vidas.
Aunque el cambio de parejas comenzó en 1972, la noticia salió públicamente a la luz en marzo de 1973.
La revelación provocó una enorme atención en los medios. No era habitual que dos jugadores profesionales anunciaran públicamente que habían intercambiado esposas, mucho menos mientras pertenecían a una organización tan emblemática como los Yankees.
Lo que para Peterson representaba una historia de amor, para buena parte del público se convirtió en una de las historias más extrañas relacionadas con las Grandes Ligas.
Pero detrás de los titulares había cuatro personas intentando reconstruir sus vidas.
La nueva dinámica tampoco significó que las dos relaciones prosperaran de la misma manera.
Fritz Peterson y Susanne Kekich se casaron en 1974 y permanecieron juntos durante décadas, hasta la muerte del exlanzador en 2023.
En cambio, la relación entre Mike Kekich y Marilyn Peterson no llegó al matrimonio y terminó poco antes de 1975.
Con el paso de los años, la amistad entre los dos excompañeros de los Yankees también desapareció.
Peterson reconoció en 2013 que él y Kekich habían tomado caminos completamente diferentes. Para entonces llevaba aproximadamente una década sin hablar con quien alguna vez había sido uno de sus compañeros más cercanos.
Aun así, aseguró que no guardaba rencor hacia él.
La carrera de Fritz Peterson y Mike Kekich terminó hace décadas, pero sus nombres quedaron asociados a una historia que trascendió las estadísticas, los partidos y los récords.
No fue una rivalidad deportiva ni una hazaña sobre el montículo. Fue una decisión personal que terminó convirtiéndose en noticia internacional y en uno de los episodios más sorprendentes de la historia de los Yankees.
Más de medio siglo después, el caso sigue despertando curiosidad porque detrás de aquel famoso “intercambio de esposas” hubo algo mucho más complejo: amistad, convivencia, sentimientos inesperados y dos familias obligadas a comenzar de nuevo.
En el béisbol, donde las historias suelen escribirse con batazos, victorias y campeonatos, la de Peterson y Kekich demuestra que algunas de las narraciones más inolvidables también pueden surgir lejos del terreno de juego.