El bicampeón olímpico convirtió su experiencia como atleta en una misión: formar a la próxima generación del atletismo dominicano y ayudar a que sus discípulos lleguen más lejos que él.
Félix Sánchez no esperó a retirarse para convertirse en entrenador. Mucho antes de colgar los spikes y mientras construía una de las carreras más brillantes de la historia del atletismo, el dominicano ya dedicaba parte de su tiempo a trabajar con jóvenes en Estados Unidos.
Lo que comenzó como una manera de aprovechar las horas libres de la vida de un atleta profesional terminó convirtiéndose en una vocación. Con el paso de los años, aquella experiencia fue dando forma a una filosofía de entrenamiento que hoy busca dejar una huella mucho más grande que sus propias medallas.
“Yo siempre buscaba cómo entretenerme porque la vida de un atleta profesional en atletismo tiene mucho tiempo libre”, explicó Sánchez al recordar sus primeros pasos como entrenador.
El campeón mundial de 2001 siguió enseñando incluso después de alcanzar la cima. Cuando finalmente se estableció de manera definitiva en República Dominicana tras su retiro en 2013, no estaba comenzando una nueva etapa: estaba dando continuidad a un camino que había iniciado décadas atrás.
Sánchez ya sabe lo que significa subir al podio olímpico como atleta y como entrenador. Como competidor, conquistó dos veces el oro olímpico en los 400 metros con vallas. Como preparador, también ha celebrado éxitos internacionales, incluido el oro del relevo mixto 4×400 en Tokio y, más recientemente, el título de Yeral Núñez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Núñez representa uno de los ejemplos más claros de la transformación de Sánchez. También Alexander Ogando, finalista mundial y protagonista habitual de grandes competencias internacionales, ha contribuido a que el nombre del antiguo campeón comience a ser reconocido con fuerza desde otra faceta.
Para Sánchez, sin embargo, entrenar no consiste simplemente en trabajar con atletas que ya poseen talento.
“Cualquiera entrena a un atleta que tiene talento. Es más difícil sacar el talento de alguien donde no hay”, sostiene.
Esa idea resume buena parte de su filosofía: descubrir potencial, desarrollarlo y acompañar al atleta hasta convertirlo en una versión superior de sí mismo.
Convertirse en entrenador de atletas dominicanos también obligó a Sánchez a cambiar su propia mirada.
Como competidor, tenía incorporados de manera natural muchos de los hábitos que necesitaba para triunfar. Al comenzar a trabajar con jóvenes del país, descubrió que algunos necesitaban mucho más que instrucciones técnicas: requerían acompañamiento, disciplina, orientación y alguien que les mostrara el camino.
Fue una experiencia que terminó moldeando su manera de entrenar.
En el centro de su filosofía está una condición que considera indispensable: el atleta debe tener hambre de alcanzar sus objetivos. Si esa ambición existe, Sánchez entiende que puede ayudar a convertirla en resultados.
Su objetivo ahora va mucho más allá de formar buenos corredores. Quiere crear una generación capaz de superar sus propias conquistas.
La Academia Félix Sánchez ha pasado por diferentes escenarios, desde Bayaguana hasta el Parque del Este. Ahora, con el remozamiento de la pista alterna del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el proyecto se acerca a uno de los sueños más importantes de su fundador: tener una casa fija.
La meta no es construir un monumento a Félix Sánchez. Es exactamente lo contrario.
El bicampeón olímpico quiere ser recordado como alguien que abrió una puerta para que otros pudieran pasar.
Su mayor satisfacción como entrenador no sería que sus discípulos repitan su nombre, sino que lo superen. Que la historia deportiva dominicana termine hablando de una larga lista de medallistas formados bajo su metodología.
Sánchez observa con entusiasmo el momento que vive el atletismo nacional.
Marileidy Paulino es la gran referencia, pero detrás de ella aparecen nombres como Alexander Ogando, Yeral Núñez y Liranyi Alonso, junto a una nueva generación que comienza a reclamar espacio en otras especialidades.
Para el campeón de los 400 metros con vallas, el crecimiento dominicano ya no puede medirse únicamente en las pruebas de velocidad. También observa avances en saltos y lanzamientos, una señal de que el atletismo nacional puede ampliar considerablemente su presencia internacional.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 representan, a su juicio, una oportunidad para acelerar ese proceso.
“Estamos en los mejores momentos del atletismo”, afirma.
Y lo que más le entusiasma es que muchos de los atletas que vienen detrás todavía tienen un amplio margen para crecer.
“Tenemos el camino entero esperándolos”, dice al pensar en el futuro y en el desafío que representa Los Ángeles 2028.
La renovación del Estadio Félix Sánchez tiene un significado especial para quien considera ese escenario parte de su propia historia.
Durante años, la instalación fue su casa, pero su deterioro llegó a convertirse en una fuente de frustración.
“Te nombran un estadio y eso se está cayendo a pedazos, uno siente un poco de vergüenza. Es mi casa”, recuerda.
Ahora la realidad es diferente.
Con el estadio renovado y una pista alterna de primer nivel, Santo Domingo cuenta con mejores condiciones para recibir competencias, atletas y eventos internacionales.
Sánchez ve en esas instalaciones una oportunidad para que los atletas dominicanos compitan en casa contra figuras extranjeras, mejoren sus marcas y persigan clasificaciones a campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos.
“Todo el mundo quiere aprovechar esa pista”, asegura.
Hasta los pequeños detalles reflejan cómo ha cambiado la dimensión de sus conquistas.
Durante años, Sánchez utilizó su marca personal de 47.25 segundos como una especie de firma en los autógrafos. Hoy prefiere escribir 47.63.
La razón es histórica.
Ese fue el tiempo con el que ganó sus dos finales olímpicas de los 400 metros con vallas, ocho años después de su primer título.
“Dos medallas de oro con el mismo tiempo… una locura”, dice entre risas.
El 47.63 dejó de ser simplemente una marca. Se convirtió en una parte inseparable de su legado.
Este sábado 22 de agosto se celebrará la sexta edición del Clásico Félix Sánchez, que por primera vez tendrá como escenario el renovado estadio que lleva el nombre del campeón dominicano.
El cambio de fecha respecto a ediciones anteriores responde al calendario deportivo de 2026, condicionado por los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La competencia tendrá un atractivo especial: reunirá a varios de los atletas dominicanos que recientemente conquistaron medallas, además de corredores internacionales.
Para Sánchez, el Clásico representa mucho más que una jornada de atletismo. Es una oportunidad para que los dominicanos midan su nivel frente a rivales extranjeros y, al mismo tiempo, para que esa competencia los empuje a buscar mejores registros.
También existe una ambición mayor: convertir el evento en una plataforma internacional.
La transmisión a través de Panam Sports Channel permitirá que los resultados de los atletas dominicanos lleguen a una audiencia mucho más amplia.
Félix Sánchez ya tiene un lugar reservado en la historia del deporte dominicano. Sus dos oros olímpicos y sus títulos mundiales lo convirtieron en una leyenda.
Pero ahora persigue otro tipo de récord.
No quiere que su historia termine con sus medallas.
Quiere que continúe en cada atleta que forme, en cada joven que descubra su potencial y en cada corredor dominicano que llegue más lejos de lo que él pudo imaginar.
El antiguo campeón ya no corre para vencer a sus rivales. Corre, desde la pista y desde el banquillo, para que otros tengan la oportunidad de superarlo.
Y quizás ese termine siendo el mayor triunfo de Félix Sánchez.