Brice Turang

La fórmula de Milwaukee: últimos en jonrones, pero dueños del mejor récord de MLB.

Los Cerveceros desafían la lógica de una MLB enamorada del poder y construyen su éxito con juego pequeño, velocidad, disciplina, defensa y un pitcheo dominante.

En una época en la que las Grandes Ligas parecen vivir obsesionadas con la velocidad de salida, el ángulo de despegue y los batazos que terminan en las gradas, los Cerveceros de Milwaukee han decidido tomar otro camino. Y, hasta ahora, les está funcionando de maravilla.

Con récord de 78-48, Milwaukee ostenta la mejor marca de toda la MLB pese a ser el equipo que menos jonrones ha conectado, con apenas 117 cuadrangulares, 63 menos que los Nacionales, líderes en ese departamento.

Lo que parece una contradicción estadística es, en realidad, la expresión más clara de una filosofía de juego. Los Cerveceros no necesitan ganar a fuerza de batazos largos. Prefieren construir las carreras poco a poco, aprovechar cada oportunidad y obligar al rival a jugar nueve entradas bajo presión.

La ofensiva dirigida por Pat Murphy ha convertido el llamado juego pequeño en una herramienta de alto rendimiento.

Milwaukee es quinto en carreras anotadas, con un promedio de cinco por encuentro, pero también ocupa el segundo lugar de las Grandes Ligas en boletos recibidos, con 527, y en porcentaje de embasarse, con .337. Además, es segundo en BABIP (.307), cuarto en bases robadas (125) y 16.º en ponches, con 1,056.

La fórmula es sencilla de explicar, aunque mucho más difícil de ejecutar: llegar a base, poner presión, avanzar corredores y aprovechar los errores o espacios que aparecen en el camino.

Brice Turang representa perfectamente ese estilo. Con .360 de porcentaje de embasarse, 121 hits y 75 carreras impulsadas, se ha convertido en una de las piezas fundamentales de una ofensiva que no necesita esperar el batazo de cuatro esquinas para hacer daño.

Jake Bauers aporta otra dimensión con un OPS de .899, 22 jonrones y 72 carreras impulsadas, mientras que jóvenes como Jackson Chourio añaden velocidad y poder a una alineación que, aunque no sea la más explosiva, resulta incómoda para cualquier rival.

Si Milwaukee no conecta tantos jonrones, encuentra otras maneras de convertir un sencillo en una amenaza.

El juego agresivo en las bases es una de sus principales armas. David Hamilton suma 24 robos y Turang 17, mientras Chourio agrega 11. Cada corredor que llega a primera representa una posibilidad real de poner en aprietos al lanzador y al receptor.

Un sencillo puede transformarse rápidamente en un corredor en posición de anotar. Un robo puede cambiar el panorama de una entrada. Un batazo a los jardines puede convertirse en una carrera gracias a la velocidad.

Ese constante movimiento obliga a la defensa contraria a mantenerse alerta y evita que los lanzadores puedan trabajar con comodidad.

En Milwaukee, una entrada no tiene que comenzar con un jonrón para terminar con carreras.

Pero hay algo todavía más importante detrás del extraordinario récord de los Cerveceros: su capacidad para evitar carreras.

La ofensiva puede fabricar carreras de distintas maneras, pero para ganar de forma consistente hay que mantener al rival por debajo en el marcador. Y ahí Milwaukee ha sido especialmente efectivo.

Los Cerveceros presentan la segunda mejor efectividad de la MLB, con 3.43, además de ocupar el segundo puesto en ponches, con 1,221, y en promedio de bateo de los rivales, que apenas alcanza .217.

También lideran las Grandes Ligas en FIP, con 3.58, y tienen un WHIP de 1.16. Otro dato resume su dominio: aproximadamente el 75 % de los corredores que llegan a las bases no terminan anotando.

Jacob Misiorowski encabeza la rotación con una impresionante marca de 12-5 y efectividad de 1.75, colocándose entre los nombres destacados en la carrera por el Cy Young.

A su lado aparecen Kyle Harrison, con récord de 10-3 y efectividad de 2.84, y Shane Drohan, quien presenta marca de 6-4 y 3.86.

Y cuando el juego llega a los últimos innings, Milwaukee tampoco pierde el control. Chad Patrick, Abner Uribe y el cerrador Trevor Megill forman parte de un bullpen que ha convertido las ventajas cortas en auténticas murallas.

La fórmula no estaría completa sin la defensa.

Los Cerveceros se encuentran entre los equipos más destacados de la MLB en Outs por Encima del Promedio (OAA), una métrica que permite medir el valor defensivo de los jugadores y su capacidad para convertir batazos difíciles en outs.

Turang y Joey Ortiz lideran un cuadro interior que ha demostrado que una buena defensa también puede ahorrar carreras.

Y ahí está una de las claves para entender a Milwaukee: no necesitan anotar seis o siete carreras cada noche si pueden limitar al contrario a dos o tres.

Es una forma de ganar menos espectacular, quizá, pero tremendamente efectiva.

El éxito de los Cerveceros resulta todavía más llamativo cuando se observa su nómina.

Milwaukee ocupa el puesto 19 entre los 30 equipos de Grandes Ligas en masa salarial, con aproximadamente 143.8 millones de dólares, muy lejos de los 319 millones de los Mets, que encabezan la lista.

Los Cerveceros no están construyendo el mejor récord de MLB simplemente gastando más que sus rivales. Lo están haciendo desarrollando talento, aprovechando sus fortalezas y construyendo un equipo equilibrado.

En una liga que premia cada vez más el poder, Milwaukee está demostrando que todavía existen otras maneras de dominar.

Los Cerveceros no son últimos en jonrones por accidente. Son primeros en récord porque han encontrado cómo convertir velocidad, disciplina, defensa y pitcheo en victorias.

Y quizá esa sea la gran lección de su temporada: en el béisbol moderno, el jonrón sigue siendo una de las armas más poderosas, pero no es la única manera de ganar.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Email
WhatsApp