
Santo Domingo. En unos Juegos Centroamericanos y del Caribe que han dejado grandes momentos para la República Dominicana, ninguna historia ha conmovido tanto como la protagonizada por los hermanos Pigozzi. Robert y los trillizos Andrea, Paolo y Francesca no solo conquistaron medallas: escribieron una página inolvidable para el deporte nacional y demostraron que el esfuerzo familiar puede transformar una disciplina prácticamente desconocida en un motivo de orgullo para todo un país.
Los cuatro atletas fueron responsables de 10 de las 12 medallas obtenidas por la selección dominicana de esquí náutico, incluyendo tres preseas de oro ganadas por Robert, Paolo y Andrea. Además, los trillizos hicieron historia al subir juntos al podio en un hecho sin precedentes dentro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el evento multideportivo regional más antiguo del mundo.
Detrás de este éxito hay una historia de sacrificio y visión que comenzó hace más de dos décadas. Su padre, Mario Pigozzi, un italiano radicado en República Dominicana, impulsó el desarrollo del esquí náutico en el país cuando decidió construir en 2004 el lago artificial Catalina Water Ski Lake, en Boca Chica, para que sus hijos pudieran entrenar durante todo el año.
«La idea fue poder criar una familia lejos del tigueraje y de todo lo demás. Quería que crecieran en un ambiente sano. Esto es un estilo de vida», recordó Mario, quien hoy ve reflejado ese esfuerzo en los logros alcanzados por sus hijos.
El impacto de esa apuesta fue reconocido por el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, quien visitó las instalaciones donde se formó la familia Pigozzi y destacó la inversión realizada para impulsar una disciplina con poca tradición en el país.
«Lo primero es reconocer el esfuerzo de sus padres, quienes sembraron la cultura del esquí náutico en República Dominicana. No es sencillo hacer este tipo de inversiones para desarrollar un deporte como este. El país se siente orgulloso de ustedes», expresó el funcionario.
Los propios atletas reconocen que el éxito tiene un nombre propio.
«Sin nuestro padre nada de esto fuera posible. Él fue quien trajo este deporte al país, lo impulsó y nos motivó para practicarlo», afirmó Robert, el mayor de los cuatro hermanos.
A sus 28 años, Robert Pigozzi ya contaba con una brillante trayectoria internacional. En su palmarés destacan el oro en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, la plata en Lima 2019 y un título mundial junior conquistado en 2015.
Sin embargo, el triunfo conseguido en Santo Domingo tuvo un significado especial.
«Los Juegos Panamericanos son más importantes y difíciles, pero ganar aquí, en mi país, tiene un sazón diferente», confesó el especialista en slalom, quien obtuvo la medalla de oro mientras Andrea completó el histórico doblete dominicano con la plata.
Cuando le preguntaron a qué sabía esa victoria, respondió con una frase que rápidamente conquistó al público.
«Sabe a arroz, habichuelas y pollo».
Paolo, Andrea y Francesca, nacidos con apenas minutos de diferencia en 2006, también dedicaron sus éxitos al principal responsable de su formación deportiva.
«A nuestro padre, que siempre ha estado ahí enseñándonos y motivándonos cada día más», coincidieron.
Paolo se proclamó campeón en la prueba overall y reconoció que los resultados superaron incluso las expectativas.
«Entrenamos mucho para tener una buena actuación, pero todo salió mejor de lo planeado».
Andrea, quien además estudia para convertirse en piloto de aviación, cerró la participación dominicana con una destacada actuación en salto.
«Todavía estoy procesando todas las emociones», comentó.
Por su parte, Francesca fue la integrante de la familia que más veces subió al podio. Aunque no conquistó una medalla de oro, regresó con una plata y tres bronces, consolidándose como la atleta dominicana con mayor cosecha dentro del equipo de esquí náutico.
«Siempre hemos sido muy unidos, dentro y fuera del deporte. Nos apoyamos entre todos», destacó.
Las actuaciones de los Pigozzi llegaron en un momento importante para la delegación dominicana, que ocupa el quinto lugar del medallero de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con 48 medallas: 10 de oro, nueve de plata y 29 de bronce.
Más allá de los números, la familia ha conseguido algo aún más valioso: colocar al esquí náutico en el mapa deportivo nacional e inspirar a nuevas generaciones a creer que incluso los deportes menos tradicionales pueden convertirse en escenarios de grandes conquistas.
En Santo Domingo 2026, los Pigozzi no solo ganaron medallas. Demostraron que detrás de cada campeón existe una historia de trabajo, perseverancia y unión familiar capaz de marcar para siempre la historia del deporte dominicano.