Messi y su sexto Mundial: la leyenda que sigue escribiendo capítulos.

A pocos días de cumplir 39 años, Lionel Messi vuelve a desafiar el paso del tiempo. Cuando muchos pensaban que su historia en los Mundiales había llegado a su punto culminante en Catar 2022, el capitán argentino se prepara para disputar una sexta Copa del Mundo, una hazaña reservada para muy pocos en la historia del fútbol.

Y no llega como un simple participante. Messi aterriza en el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos 2026 con un nuevo registro histórico bajo el brazo: igualó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales, con 16 tantos cada uno. Un dato que confirma que su legado continúa creciendo incluso en la etapa final de una carrera extraordinaria.

La imagen de Messi en este Mundial tiene algo de renacimiento. Como un Ave Fénix, vuelve a levantarse para protagonizar otra aventura con la selección argentina. A su alrededor, una generación de futbolistas talentosos que crecieron admirándolo y que ahora comparten vestuario con él. En cada partido, la misión parece clara: aprovechar la experiencia, la visión y el talento de un jugador que ha dedicado casi tres décadas al más alto nivel.

Pero la historia reciente de Messi no se limita a la camiseta albiceleste.

Tras su dolorosa salida del Barcelona, el club donde se convirtió en leyenda, pasó por el Paris Saint-Germain en una etapa que dejó más debates que celebraciones. Cuando parecía que el siguiente paso sería aceptar una multimillonaria oferta del fútbol saudí, eligió un camino diferente.

Aceptó la propuesta de David Beckham y se embarcó en el proyecto del Inter Miami. Muchos lo vieron como una apuesta arriesgada, pero el argentino volvió a demostrar por qué es uno de los grandes transformadores de la historia del deporte. Llegó a una franquicia que buscaba identidad y protagonismo, y ayudó a convertirla en una referencia internacional. Su presencia impulsó el crecimiento del fútbol en Estados Unidos y reforzó el interés de un mercado que durante décadas intentó consolidarse como una potencia futbolística.

Todo ello forma parte de una leyenda cada vez más ligada al continente americano, precisamente cuando el Mundial regresa a Norteamérica con una organización compartida entre tres países.

Sin embargo, para comprender la magnitud de la historia hay que remontarse a sus inicios.

Mucho antes de los récords, los Balones de Oro y las conquistas mundiales, existía un niño rosarino que luchaba contra una deficiencia hormonal. Su padre recorría despachos y campos de entrenamiento buscando una oportunidad que pudiera cambiar su vida. Fue entonces cuando apareció el Barcelona.

La famosa servilleta firmada en un restaurante se convirtió en uno de los símbolos más conocidos del fútbol moderno. Aquel improvisado acuerdo abrió la puerta a una relación que transformaría para siempre la historia del club catalán y del propio jugador.

El 5 de diciembre de 2001, con apenas 14 años, Messi firmó su primer precontrato con el Barcelona. Era todavía un futbolista no profesional, acompañado por sus padres debido a su minoría de edad. Nadie podía imaginar que aquel adolescente se convertiría en el máximo referente de una de las épocas más gloriosas del fútbol mundial.

Veinticinco años después, la historia sigue escribiéndose.

El Mundial de 2026 podría ser el último gran escenario de Lionel Messi. Pero si algo ha demostrado a lo largo de su carrera es que nunca conviene poner límites a su capacidad para sorprender. Cada partido, cada gol y cada récord añaden una nueva página a una trayectoria que ya pertenece al patrimonio del fútbol.

A partir de este Mundial, los resultados importarán. Pero más allá de los marcadores, lo que quedará será la leyenda. Y en esa leyenda, Lionel Messi ocupa desde hace tiempo un lugar eterno.

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