Austria regresó a la Copa Mundial por la puerta grande. En un partido intenso, emocionante y cargado de alternativas, la selección europea derrotó 3-1 a Jordania, que disputó el primer encuentro mundialista de su historia, para conseguir su primera victoria en una Copa del Mundo desde Italia 1990.
El duelo enfrentó a dos selecciones con historias muy distintas, pero con una misma ilusión. Por un lado, Jordania vivía una noche histórica en su estreno absoluto en el máximo escenario del fútbol. Por el otro, Austria volvía a un Mundial después de ausentarse en las últimas seis ediciones y buscaba romper una sequía de 36 años sin ganar un partido en el torneo.
Los austríacos golpearon primero gracias a Romano Schmid, quien firmó una auténtica joya en la primera mitad. Tras una brillante combinación ofensiva, Xaver Schlager habilitó al mediocampista, que sacó un potente disparo desde fuera del área para colocar el balón en la escuadra y adelantar a su equipo.
Sin embargo, Jordania no estaba dispuesta a ser una simple invitada en su debut mundialista. Apenas comenzado el segundo tiempo, Ali Olwan culminó un rápido contragolpe con una gran definición ante Alexander Schlager para igualar el marcador y desatar la celebración de los numerosos aficionados jordanos presentes en las gradas.
A partir de ese momento, el encuentro ganó en dramatismo. Austria creyó haber recuperado la ventaja cuando Marko Arnautovic aprovechó un error del portero Yazeed Abulaila tras un saque de esquina, pero la revisión del VAR detectó una mano previa de Stefan Posch y el tanto fue anulado.
La insistencia austríaca encontró premio poco después. En otro córner, el balón terminó rebotando en el defensor Yazan Al Arab, quien introdujo accidentalmente la pelota en su propia portería al minuto 76, devolviendo la ventaja al conjunto dirigido por Ralf Rangnick.
Con Jordania lanzada al ataque en busca del empate, Austria encontró espacios en los minutos finales. Ya en el tiempo añadido, Arnautovic transformó un penalti para sentenciar el encuentro y asegurar el 3-1 definitivo.
“Fue una noche muy intensa. Sabíamos que iba a ser difícil porque Jordania hizo un trabajo fantástico y nos puso muchos problemas. Al final merecimos ganar, pero fue muy complicado”, declaró el seleccionador austríaco Ralf Rangnick tras el partido.
Por su parte, el técnico jordano Jamal Sellami destacó la actuación de sus jugadores pese a la derrota. “Nadie esperaba que fuéramos tan fuertes ni tan capaces de aprovechar nuestras oportunidades. Ese era exactamente el mensaje que queríamos transmitir”, afirmó.
Aunque no logró convertirse en una de las pocas selecciones debutantes en ganar su primer partido mundialista, Jordania dejó una imagen competitiva y demostró que puede plantar cara a rivales de mayor experiencia.
La actividad del Grupo J continuará el próximo lunes. Jordania volverá a jugar en el Levi’s Stadium frente a Argelia, mientras que Austria afrontará una prueba de máxima exigencia cuando se mida a la Argentina de Lionel Messi en Dallas.
Por ahora, los austríacos celebran un triunfo largamente esperado. Treinta y seis años después de su última victoria mundialista, Austria vuelve a escribir una página positiva en la historia de la Copa del Mundo.