Los New York Knicks volvieron a la cima de la NBA después de 53 años de espera, y en el centro de esta hazaña estuvieron dos jugadores orgullosos de sus raíces latinas: Karl-Anthony Towns y José Alvarado.
La franquicia neoyorquina conquistó su tercer campeonato al derrotar 94-90 a los San Antonio Spurs en el Frost Bank Center, resultado que selló una victoria de 4-1 en las Finales y puso fin a una de las sequías más largas en la historia de la liga.
Aunque ambos nacieron en Estados Unidos, Towns y Alvarado nunca han ocultado el orgullo que sienten por sus orígenes. El primero, de ascendencia dominicana, y el segundo, con raíces puertorriqueñas, se convirtieron en protagonistas de una noche inolvidable para el baloncesto latino.
Para Towns, de 30 años, el campeonato tiene un significado especial. Nacido en Nueva Jersey, creció admirando a los Knicks y soñando con algún día vestir sus colores. Ahora no solo cumplió ese sueño, sino que también ayudó a devolver a la franquicia al lugar más alto del baloncesto mundial.
Alvarado vivió una historia similar. Nacido en Brooklyn y seguidor de los Knicks desde niño, el base escribió su propio capítulo de gloria al formar parte del equipo que rompió más de medio siglo de espera para la afición neoyorquina.
Con este título, los Knicks suman el tercer campeonato de su historia, después de los obtenidos en 1970 y 1973. Más allá de la celebración en Nueva York, la conquista también tuvo un sabor latino gracias al aporte y la presencia de Towns y Alvarado, dos jugadores que llevaron con orgullo sus raíces hasta la cima de la NBA.