El bate de Juan Soto volvió a hablar con fuerza. Luego de perderse dos días por molestias físicas, el estelar jardinero dominicano ha regresado en un estado explosivo, confirmando que atraviesa uno de los momentos más calientes de toda la temporada en las Grandes Ligas.
Soto ha sido simplemente demoledor durante la última semana. En sus más recientes siete días de acción, acumula seis cuadrangulares, batea para promedio de .313 y ha remolcado cuatro carreras, mostrando nuevamente la combinación de poder y disciplina ofensiva que lo ha convertido en uno de los bateadores más temidos del béisbol. Su porcentaje de embasarse (OBP) en ese tramo es de .389.
Sin embargo, sus números de las últimas dos semanas impresionan todavía más. En los últimos 14 días, el dominicano exhibe promedio de bateo de .386, con ocho jonrones y 13 carreras impulsadas. A eso se suma un extraordinario porcentaje de embasarse de .471 y un astronómico OPS de 1.402, cifras que reflejan el dominio total que ha ejercido sobre el pitcheo rival.
El jugador del contrato más grande en la historia del béisbol está demostrando que su talento sigue marcando diferencias cada vez que pisa el terreno. Su paciencia en el plato, sumada a su capacidad para conectar batazos de largo alcance hacia cualquier zona del parque, lo mantienen como una de las principales figuras ofensivas de las Grandes Ligas.
La reacción de Soto llega además en un momento importante para su equipo, que necesita la producción ofensiva de su principal estrella para mantenerse en la pelea. Cada turno al bate del quisqueyano se ha convertido en una amenaza constante para los lanzadores rivales.
Con el ritmo ofensivo que mantiene actualmente, Soto no solo vuelve a colocarse entre los bateadores más peligrosos de la liga, sino que también reafirma por qué sigue siendo uno de los rostros principales del béisbol mundial.