La sorprendente historia del país más pequeño en clasificar al Mundial
La pequeña isla caribeña de Curazao, con apenas 156 mil habitantes, ha logrado una de las mayores hazañas recientes del fútbol internacional: clasificarse a una Copa del Mundo. Lo que hace apenas unos años parecía imposible para una selección sin recursos económicos, sin liga activa y con futbolistas dispersos por Europa, hoy es una realidad que tiene emocionado a todo un país.
La clasificación se selló con un dramático empate 0-0 frente a Jamaica. Mientras el equipo todavía permanecía en territorio jamaicano, miles de personas ya celebraban en las calles de la isla. Gilbert Martina, presidente de la federación de fútbol de Curazao, recuerda aquel momento entre lágrimas.
“Fue una historia de Cenicienta”, expresó Martina, todavía emocionado por la hazaña.
Curazao nunca fue reconocido por el fútbol. Históricamente, el deporte más popular de la isla ha sido el béisbol. De hecho, el territorio caribeño ha producido figuras legendarias como Andruw Jones, estrella de las Grandes Ligas y recientemente exaltado al Salón de la Fama del Béisbol.
El panorama futbolístico era muy distinto. La isla cuenta con apenas 28 clubes masculinos y su liga local permaneció suspendida durante más de dos años debido a conflictos internos. Incluso, durante mucho tiempo la federación tenía dificultades para costear viajes internacionales.
La transformación comenzó en 2011, cuando Curazao inició oficialmente la construcción de una selección nacional competitiva. La estrategia fue clara: reclutar futbolistas nacidos en los Países Bajos, pero con raíces curazoleñas.
Uno de los primeros en unirse fue Leandro Bacuna, actual capitán del equipo, convencido en 2016 por el exdelantero neerlandés Patrick Kluivert, cuya madre era oriunda de Curazao.
Poco a poco comenzaron a sumarse más jugadores de ascendencia caribeña que militaban en el fútbol europeo. El veterano portero Eloy Room asegura que el compromiso emocional era fundamental.
“No iba a arrodillarme para convencer a nadie. Tenían que sentir el deseo de jugar por Curazao”, afirmó el guardameta.
El sentimiento de pertenencia terminó siendo decisivo. Muchos de los jugadores crecieron en los Países Bajos, pero mantienen fuertes vínculos con la isla, donde suelen pasar vacaciones y compartir con sus familias.
El gran impulso llegó con la contratación del experimentado técnico neerlandés Dick Advocaat, conocido mundialmente como “El Pequeño General”. A sus 78 años, el exseleccionador de Países Bajos, Rusia e Irak asumió el desafío de llevar a Curazao al Mundial.
Su prestigio ayudó a convencer a más futbolistas para unirse al proyecto. Además, el contexto favorecía a la selección: el Mundial se amplió a 48 equipos y Estados Unidos, Canadá y México ya tenían asegurada su clasificación como anfitriones.
Los jugadores comenzaron a creer que el sueño era posible.
“Sentíamos que estaba destinado para nosotros”, recordó Bacuna.
Dentro del vestuario, los futbolistas describen una atmósfera muy especial. Antes de cada entrenamiento y partido realizan una oración colectiva, símbolo de la unión que caracteriza al grupo.
“Te dan amor”, resume Bacuna sobre el ambiente dentro del equipo.
La química fue uno de los factores más importantes durante las eliminatorias. Curazao llegó a Jamaica necesitando apenas un empate para asegurar el boleto mundialista. Sin embargo, días antes del partido, Advocaat abandonó temporalmente la concentración para acompañar a su hija enferma en los Países Bajos.
Lejos de desanimarse, el equipo encontró una motivación extra.
“Queríamos hacerlo por Dick”, confesó Eloy Room.
La suerte también estuvo de su lado. Jamaica estrelló tres balones en el poste y un penalti en tiempo agregado fue anulado por el VAR. Finalmente, el empate sin goles desató la histórica clasificación.
Tras conseguir el boleto mundialista, Advocaat decidió inicialmente abandonar el cargo para dedicarse a su familia. Su sustituto fue Fred Rutten, pero las derrotas en amistosos ante China y Australia generaron preocupación.
Los patrocinadores y futbolistas consideraban que el equipo había perdido química. Finalmente, Rutten renunció apenas un mes antes del Mundial y Advocaat regresó sorpresivamente al banquillo.
Con ello, se convirtió en el entrenador de mayor edad en dirigir en una Copa del Mundo.
Curazao debutará el 14 de junio frente a Alemania, cuatro veces campeona del mundo. Luego enfrentará a Ecuador y Costa de Marfil en la fase de grupos.
Las probabilidades de conquistar el torneo son mínimas. Según la empresa de estadísticas Opta, la selección tiene un 0 % de posibilidades de ganar el Mundial. Sin embargo, el equipo ya ha demostrado que sabe desafiar toda lógica.
Muchos de sus jugadores militan en clubes modestos e incluso algunos estuvieron sin equipo antes de la clasificación. Ahora esperan aprovechar el escaparate mundialista para impulsar sus carreras.
A sus 34 años, Bacuna mantiene intacta la ilusión.
“Habrá muchas miradas sobre nosotros. Si está destinado para ti, entonces sucederá”, afirmó.
Curazao ya logró lo impensable: transformar una pequeña isla caribeña sin tradición futbolística en protagonista de la mayor competición deportiva del planeta.