Los San Francisco Giants despertaron ofensivamente este sábado y derrotaron 10-3 a los Chicago White Sox, impulsados por otro momento estelar de Harrison Bader, quien conectó su segundo grand slam en apenas seis días.
Luego de atravesar una racha de cuatro derrotas consecutivas y producir solo 12 carreras en sus cuatro partidos anteriores, San Francisco encontró finalmente la chispa ofensiva necesaria para cambiar el rumbo del encuentro con un explosivo quinto inning.
Bader fue la gran figura de la noche al desaparecer una recta en cuenta de 3-1 del relevista Erick Fedde, conectando así el tercer grand slam de su carrera y ampliando definitivamente la ventaja de los Giants. El jardinero de 31 años ya había conectado otro cuadrangular con las bases llenas el pasado lunes frente a los Athletics.
La ofensiva de San Francisco también contó con el aporte de Casey Schmitt, quien disparó su décimo jonrón de la temporada y remolcó tres carreras. El dominicano Willy Adames también se unió a la fiesta de cuadrangulares, mientras que Luis Arraez, Matt Chapman y Daniel Susac aportaron dos imparables cada uno.
Arraez inició el ataque importante en la cuarta entrada con un triple y posteriormente anotó gracias a un elevado de sacrificio de Schmitt. Poco después, Susac conectó un sencillo productor de dos carreras que ayudó a ampliar la ventaja local.
Chicago reaccionó en el quinto episodio con un rally de tres anotaciones que empató momentáneamente el marcador, destacándose un doble remolcador de Miguel Vargas. Sin embargo, la respuesta de los Giants fue inmediata y contundente.
Schmitt produjo dos carreras en la parte baja de esa misma entrada para devolverle la ventaja a San Francisco antes del batazo decisivo de Bader, que coronó un inning de seis carreras.
En el montículo, Matt Gage se llevó la victoria tras retirar cuatro outs, todos por la vía del ponche. Por su parte, Erick Fedde cargó con la derrota luego de permitir ocho carreras y diez hits en apenas 3.1 entradas de labor.
El abridor de los Giants, Adrian Houser, trabajó 4.2 entradas, permitió tres carreras y ponchó a cinco bateadores.
Con esta victoria, San Francisco corta su mala racha y recupera confianza gracias a una noche explosiva encabezada nuevamente por el poder de Harrison Bader.