Mientras Ecuador enfrenta una de las etapas más complejas de los últimos años por la violencia, la crisis energética y la tensión en la frontera norte, el fútbol se ha convertido en un refugio de esperanza para millones de ciudadanos que sueñan con una histórica actuación de la selección nacional en la próxima Copa Mundial.
Varias provincias del país permanecen bajo estado de emergencia debido al incremento de la criminalidad vinculada al narcotráfico. Miles de policías y militares patrullan las calles en operativos constantes, mientras los toques de queda nocturnos forman parte de la rutina en numerosas ciudades. A esto se suma la crisis de combustible, que ha provocado interrupciones y malestar en distintos sectores de la población.
Sin embargo, en medio de ese panorama complicado, la ilusión por “La Tri” crece cada día.
La selección ecuatoriana selló una brillante clasificación al Mundial al finalizar en el segundo lugar de las eliminatorias sudamericanas, solo por detrás de la campeona del mundo, Argentina. El equipo perdió únicamente dos de sus 18 compromisos, ambos como visitante y por marcador mínimo ante Argentina y Brasil, consolidándose como una de las selecciones más sólidas del continente.
El rendimiento del conjunto dirigido por una generación talentosa ha despertado grandes expectativas entre los aficionados, que sueñan con superar la mejor participación mundialista de Ecuador: los octavos de final alcanzados en Alemania 2006, cuando fueron eliminados por Inglaterra con un recordado tiro libre de David Beckham.
“Me saqué a crédito un televisor gigante para ver a Ecuador ganar en el Mundial”, expresó Mario Uquillas, comerciante de 43 años en el centro de Guayaquil. “Espero que, mínimo, la Tri llegue a cuartos de final, ya es hora, porque tenemos un equipazo”.
La confianza de los ecuatorianos también se alimenta del éxito internacional de varias de sus figuras. Esta semana, Piero Hincapié celebró el título de la Liga Premier con Arsenal, logro que llenó de orgullo a los aficionados del país.
Además, el propio Hincapié y Willian Pacho tendrán la oportunidad de disputar la final de la Liga de Campeones, confirmando el gran momento que atraviesa el fútbol ecuatoriano y reforzando la ilusión de una generación que aspira a hacer historia en el escenario más importante del planeta.
En tiempos difíciles, Ecuador encuentra en el fútbol una razón para sonreír y un motivo para creer.