Jacob Misiorowski, el fenómeno de las 100 mph que intimida a las Grandes Ligas.

En una era donde las rectas supersónicas dejaron de ser exclusivas de los cerradores y se convirtieron en parte esencial del espectáculo, el joven lanzador de los Cerveceros de Milwaukee, Jacob Misiorowski, está llevando los límites del béisbol moderno a un territorio pocas veces visto.

Con sus imponentes 6’7 de estatura, una mirada fría y un brazo capaz de romper el radar, el derecho de 24 años se ha convertido en una auténtica pesadilla para los bateadores. Su repertorio no solo intimida por la velocidad, sino por la consistencia con la que supera las 100 millas por hora.

Desde que debutó en las Grandes Ligas el 12 de junio, Misiorowski ha lanzado 446 pitcheos de al menos 100 mph entre sus 1,993 envíos, equivalente al 22.4 % de todos sus lanzamientos, una cifra descomunal para un abridor. Desde la implementación del sistema Pitch f/x y la era Statcast en 2008, apenas 17 lanzadores han superado los 400 pitcheos de triple dígito, y solo dos han sido abridores: Hunter Greene y ahora “The Miz”.

El serpentinero de Milwaukee no solo lanza duro; domina. Marca récord de 4-2, lidera las Grandes Ligas con 88 ponches en apenas 57 entradas y exhibe una impresionante efectividad de 1.89, acompañada de un WHIP de 0.88. Los bateadores rivales apenas le batean para .160.

Su recta de cuatro costuras, utilizada en cerca del 60 % de sus pitcheos, suele viajar por encima de las 100 mph, combinándose con un slider devastador, una curva que ronda las 87 mph y un cambio que desconcierta a los rivales. Esta temporada ya suma 254 lanzamientos de triple dígito y 13 de ellos han superado las 103 mph.

Entre sus exhibiciones más impactantes figuran los 11 ponches propinados a los White Sox en el inicio de campaña, los 10 a los Medias Rojas el 7 de abril y los 11 ante los Yankees el 5 de mayo, incluyendo un ponche a Aaron Judge con una recta de 103.6 mph. En la pasada postemporada incluso registró un envío de 104.3 mph, considerado el más rápido en la historia de playoffs.

Un camino inesperado

El ascenso de Misiorowski no fue el de un prospecto tradicional. Durante la pandemia de COVID-19 en 2020, su última temporada de secundaria quedó interrumpida y las ofertas universitarias prácticamente desaparecieron. Sin grandes reflectores, decidió continuar su carrera en Crowder College, una pequeña escuela técnica en Neosho, Missouri.

Allí comenzó a moldear el carácter competitivo que hoy exhibe en la lomita. Entre largos viajes en autobús y entrenamientos exigentes bajo las órdenes del entrenador Travis Lallemand, el joven derecho aprendió a resistir la adversidad.

Su primer año estuvo marcado por el descontrol y una lesión de menisco que lo obligó a perderse casi toda la temporada. Sin embargo, aquella pausa terminó siendo determinante. Durante la rehabilitación fortaleció su cuerpo y trabajó en una mecánica más limpia y eficiente.

El resultado llegó rápidamente. En su segunda campaña con Crowder registró marca de 10-0, efectividad de 2.72 y 136 ponches en 76 entradas, actuación que llamó la atención de los scouts de MLB.

Los Cerveceros lo seleccionaron en la segunda ronda del draft de 2022 y le otorgaron un bono de 2.3 millones de dólares. Apenas cuatro años después de pasar inadvertido para muchos programas universitarios, Misiorowski se ha convertido en uno de los lanzadores más electrizantes del béisbol y en el nuevo símbolo del poder en las Grandes Ligas.

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