LIV Golf busca reinventarse tras la retirada del respaldo saudí.

El circuito LIV Golf enfrenta uno de los momentos más delicados desde su creación en 2022, luego de que el Public Investment Fund (PIF) anunciara la retirada de su financiación al término de la presente temporada. A pesar del impacto que supone la decisión del fondo soberano saudí —principal sostén económico del proyecto—, la directiva del circuito se muestra confiada en su capacidad de supervivencia.

El director ejecutivo, Scott O’Neil, rompió el silencio en la antesala del torneo de Virginia, en lo que fue su primera comparecencia pública desde el anuncio. El ejecutivo aseguró que ya mantiene contactos activos con potenciales inversores, incluyendo firmas de capital privado, oficinas familiares y grandes patrimonios interesados en el negocio deportivo.

“Ha sido realmente positivo”, afirmó O’Neil, quien reveló haber sostenido cerca de una docena de conversaciones durante el pasado fin de semana. Aunque evitó detallar el plan estratégico en desarrollo, adelantó que los cambios previstos para la próxima temporada serán “significativos y de fondo”.

Desde su irrupción en el golf profesional, LIV Golf contó con una inversión estimada de 5,000 millones de dólares, lo que le permitió atraer a figuras de primer nivel, entre ellas el español Jon Rahm, el chileno Joaquín Niemann y el mexicano Abraham Ancer, además de competir directamente con el tradicional PGA Tour.

La retirada del respaldo saudí tomó por sorpresa a los golfistas, quienes, según reconoció Rahm, habían recibido garantías de continuidad financiera en el mediano plazo. Aun así, el español descartó estar considerando una salida inmediata del circuito.

“No veo muchas vías de salida”, declaró el ex número uno del mundo, quien firmó en 2024 un contrato multimillonario —estimado en más de 500 millones de dólares—. “Todavía tenemos una temporada por jugar y torneos Majors por disputar”.

Rahm también dejó entrever que los jugadores podrían verse obligados a hacer concesiones para garantizar la viabilidad del proyecto, en un contexto donde incluso algunos se han ofrecido a colaborar directamente en la búsqueda de inversores.

Pese a las dudas generadas por la salida del PIF, O’Neil mantiene su optimismo respecto al compromiso de los jugadores y la capacidad del circuito para reinventarse.

“Cuando tengamos un plan de negocio y aseguremos financiación, este seguirá siendo el lugar que los jugadores elegirán”, afirmó.

El futuro de LIV Golf dependerá ahora de su habilidad para atraer nuevos capitales y redefinir su modelo operativo, en un escenario donde la competencia con el PGA Tour y la confianza de sus estrellas serán factores determinantes para su continuidad.

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