Los Minnesota Timberwolves volvieron a imponerse sobre los Denver Nuggets y sellaron su pase a la segunda ronda de los playoffs de la NBA con una victoria 110-98 en el Juego 6, en una serie marcada por la intensidad, las lesiones y una rivalidad cada vez más caliente.
A pesar de llegar diezmados, sin varias de sus principales piezas ofensivas, Minnesota encontró respuestas en el momento clave. Jaden McDaniels firmó una actuación estelar con 32 puntos y 10 rebotes, mientras que Terrence Shannon Jr. aportó 24 unidades, sorprendiendo a unos Nuggets que no lograron ajustar defensivamente.
El dominio físico fue clave para los Timberwolves, que aplastaron a Denver en la pintura (64-40) y en los rebotes (50-33). Rudy Gobert, con 10 puntos, 13 rebotes y ocho asistencias, lideró el esfuerzo colectivo en ambos lados de la cancha. “Esto es voluntad, corazón”, declaró el pívot francés tras el encuentro.
Por parte de Denver, Nikola Jokić rozó el triple-doble con 28 puntos, 10 asistencias y nueve rebotes, pero no recibió suficiente apoyo. Jamal Murray tuvo una noche difícil, limitado a solo 12 puntos con baja efectividad, en gran parte gracias a la defensa implacable de McDaniels.
La ausencia de figuras clave como Anthony Edwards, Donte DiVincenzo y Ayo Dosunmu obligó a Minnesota a reinventarse. El equipo respondió con intensidad defensiva, velocidad y un juego colectivo que terminó desbordando a los campeones de 2023.
La jugada decisiva llegó en el cierre del último cuarto, cuando Shannon convirtió una jugada de tres puntos para ampliar la ventaja, seguida de un tiro de media distancia de McDaniels que prácticamente sentenció el partido.
Con esta victoria, Minnesota —sexto sembrado del Oeste— avanza a semifinales de conferencia, donde enfrentará a los San Antonio Spurs, que vienen de eliminar a Portland en cinco juegos.
Más allá del resultado, la serie dejó claro que la rivalidad entre Timberwolves y Nuggets está lejos de terminar. Declaraciones picantes, defensas intensas y choques constantes han elevado el nivel competitivo entre ambos equipos, que ya se perfilan como protagonistas recurrentes en el Oeste.
Minnesota, contra todo pronóstico y con el corazón como bandera, sigue vivo.