Brad Stevens fue nombrado Ejecutivo del Año de la NBA, consolidando una gestión que ha mantenido a los Boston Celtics entre la élite de la liga pese a importantes cambios en su plantilla.
Stevens, quien ya había ganado este galardón recientemente, logró algo que pocos esperaban: tras desprenderse de cuatro piezas clave para evitar una fuerte penalización por impuesto de lujo, reconstruyó un equipo competitivo que volvió a finalizar en el segundo puesto de la Conferencia Este. El resultado reafirma a Boston como un serio aspirante al campeonato, desafiando los pronósticos que anticipaban una posible caída.
“Estos premios son reconocimientos institucionales, y todos en este edificio compartimos este honor”, expresó Stevens en un comunicado difundido por la franquicia. “No hay nada que valore más profesionalmente que formar parte de un verdadero equipo y competir al más alto nivel”.
En la votación, realizada por un panel de 30 ejecutivos —uno por cada franquicia—, Stevens recibió 11 votos de primer lugar y apareció en 17 papeletas. El segundo lugar fue para Onsi Saleh, mientras que Trajan Langdon ocupó el tercer puesto por segundo año consecutivo.
Otros ejecutivos destacados en la votación fueron Sam Presti, ganador del año anterior; Brian Wright; Rafael Stone; Brian Gregory; así como Koby Altman y Josh Kroenke, quienes empataron en el noveno lugar.
Desde el banquillo, el entrenador de Boston, Joe Mazzulla, destacó la relación de trabajo con Stevens como una de las claves del éxito. “Nos reunimos a diario. Ya sea para debatir o coincidir, mantenemos una comunicación constante que fortalece nuestra comprensión del juego y del equipo”, señaló.
El premio al Ejecutivo del Año se diferencia del resto de galardones de la NBA, ya que es votado exclusivamente por ejecutivos de la liga y no por periodistas o analistas.
Este reconocimiento forma parte de la serie de premios anunciados tras el cierre de la temporada regular. Entre los ganadores destacan Victor Wembanyama, elegido de forma unánime como Jugador Defensivo del Año; Shai Gilgeous-Alexander, quien se llevó el premio al Jugador Decisivo del Año; Keldon Johnson como Sexto Hombre del Año; y Derrick White, galardonado con el Premio a la Deportividad.
Con Stevens al mando de las decisiones deportivas, Boston continúa demostrando que la planificación estratégica puede ser tan determinante como el talento en la cancha.