Los Ángeles. — Shohei Ohtani volvió a mostrar su capacidad dominante desde el montículo, aunque no fue suficiente para evitar la derrota de los Los Angeles Dodgers por 2-1 frente a los Miami Marlins en el Dodger Stadium.
En su primera apertura de la temporada con cinco días de descanso, el japonés trabajó seis entradas en las que permitió dos carreras —una de ellas limpia—, ponchó a nueve bateadores y realizó 104 lanzamientos, su cifra más alta del año. A pesar del dominio por momentos, también enfrentó dificultades al tolerar cinco imparables y otorgar tres boletos, con un total de nueve corredores embasados, su mayor cantidad en la campaña.
Ohtani cerró su labor con autoridad. Luego de permitir un sencillo con un out en el sexto episodio, retiró a los siguientes tres bateadores por la vía del ponche, demostrando su capacidad de respuesta en situaciones de presión.
La primera carrera de Miami llegó en el segundo inning tras un error del propio Ohtani. Golpeó al dominicano Agustín Ramírez, quien avanzó hasta tercera base gracias a un lanzamiento descontrolado y posteriormente anotó mediante un elevado de sacrificio de Owen Caissie. La anotación fue considerada sucia.
En el quinto episodio, los Marlins fabricaron la segunda carrera, esta vez limpia. El dominicano Christopher Morel recibió base por bolas, avanzó con un toque de sacrificio de Jakob Marsee y anotó gracias a un sencillo de Kyle Stowers.
A pesar del revés, Ohtani mantiene un inicio histórico con los Dodgers. Su efectividad de 0.60 en las primeras cinco aperturas de la campaña es la quinta mejor en la historia de la franquicia desde 1912. Solo ha sido superado por figuras como Fernando Valenzuela (0.20 en 1981 y 0.21 en 1985), Don Sutton (0.42 en 1972) y Jesse Petty (0.57 en 1926).
Por segunda vez en la temporada, Ohtani no participó como bateador. Sin embargo, su ausencia ofensiva no resultó determinante en un partido donde el pitcheo de Miami logró contener a la ofensiva angelina.
Aunque no fue su salida más dominante, Ohtani volvió a evidenciar su resiliencia y capacidad de competir al más alto nivel, incluso en una noche donde el margen de error fue mínimo.