Thalía Terrero Alcántara pelea por una medalla con su mayor motivación: su hija.

Santo Domingo. – La karateca dominicana Thalía Terrero Alcántara tiene un objetivo claro rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026: subir al podio. Pero esta vez, su impulso va más allá del tatami.

Tras perderse los Juegos de San Salvador 2023 debido a su embarazo, la atleta regresa con una motivación renovada: su hija Leah, quien, según afirma, se ha convertido en su principal motor.

“Ella es mi mayor motivo para estar en el podio”, expresó la competidora de los 55 kilogramos, quien espera verla desde las gradas del Pabellón de Combate 2 durante la competencia.

Terrero no es ajena al éxito. Desde la categoría juvenil sub-21 ha acumulado importantes logros, incluyendo cinco medallas de oro en torneos regionales y panamericanos, además de un bronce en un campeonato mundial en esa división.

Sin embargo, su realidad actual es distinta. La maternidad ha transformado su enfoque competitivo, convirtiendo cada combate en una causa personal.

“Ya he competido con ella presente y eso me impulsa más. Me da una razón para luchar”, aseguró.

La karateca dominicana también busca saldar deudas deportivas. En Barranquilla 2018 no pudo alcanzar el podio por su juventud, mientras que en San Salvador 2023 su ausencia fue obligada por su embarazo.

Ahora, con la mirada puesta en Santo Domingo 2026, Terrero aspira a formar parte del liderazgo que históricamente ha mantenido el karate dominicano, disciplina que ha sido clave en el medallero nacional.

Su historia en el deporte comenzó desde muy pequeña. A los cinco años dio sus primeros pasos motivada por amigos de su sector en Los Mina, y a los ocho ya entrenaba formalmente bajo la guía de su primer entrenador, Luis Mejía, en el dojo “Los Cabezones”.

Su progreso fue tan acelerado que incluso llegó a perderse competencias por no cumplir con la edad requerida.

Hoy, además de su carrera deportiva, Terrero está próxima a culminar sus estudios en administración turística y hotelera en APEC, demostrando un equilibrio entre formación académica y alto rendimiento.

A falta de poco más de dos meses para el inicio de los Juegos, el mensaje de Terrero es claro: su meta no es solo competir, sino trascender.

“Estoy aquí por mi hija. Quiero estar en el podio por ella y sobresalir en todo”, afirmó.

Con esa determinación, la karateca dominicana no solo persigue una medalla, sino también dejar una huella que inspire dentro y fuera del tatami.

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