En otra noche que reafirma que la edad es solo un número, LeBron James volvió a cargar con el peso de su equipo y guió a los Los Angeles Lakers a una victoria 101-94 sobre los Houston Rockets, tomando una sorpresiva ventaja de 2-0 en su serie de primera ronda de los playoffs.
El veterano astro firmó una actuación completa con 28 puntos, ocho rebotes y siete asistencias, liderando a un conjunto angelino que ha sabido sobreponerse a las ausencias de Luka Doncic y Austin Reaves gracias a un esfuerzo colectivo.
El respaldo llegó de la mano de Marcus Smart, quien tuvo una noche brillante con 25 puntos, cinco triples y siete asistencias, además de su habitual intensidad defensiva. A su vez, Luke Kennard aportó 23 unidades, incluyendo tiros libres clave en los segundos finales que sellaron el triunfo.
Uno de los momentos decisivos llegó a falta de 55 segundos, cuando Smart encontró a James en transición para una poderosa clavada a dos manos que prácticamente sentenció el partido.
“Ejecutamos el plan de juego tanto en ataque como en defensa… todos tenemos que elevar nuestro rendimiento”, expresó LeBron tras el encuentro, destacando el compromiso colectivo del equipo.
Por el lado de Houston, el regreso de Kevin Durant no fue suficiente para cambiar el rumbo. Aunque terminó con 23 puntos, el alero tuvo una segunda mitad discreta —apenas tres puntos— y sufrió ante la presión defensiva de los Lakers, además de cometer nueve pérdidas de balón.
“Me hicieron doble marcaje desde la primera posesión… tengo que mejorar”, reconoció Durant tras el partido.
Los Rockets, quintos sembrados, también contaron con el aporte de Alperen Sengun (20 puntos y 11 rebotes), Jabari Smith Jr. (18 puntos) y Amen Thompson (16 puntos), pero el equipo volvió a mostrar problemas ofensivos, lanzando apenas un 40.4% de campo y encestando solo siete triples.
El entrenador de los Lakers, JJ Redick, elogió especialmente el impacto de Smart: “Defensivamente estuvo genial. Anotó. Es un jugador increíble”.
Con esta victoria, Los Ángeles mantiene el control de la serie antes de viajar a Houston, donde se disputará el tercer partido este viernes. Mientras tanto, LeBron sigue demostrando que, incluso en el ocaso de su carrera, su influencia en la cancha permanece intacta.